Aún giran en mi memorÃa, aquellos recuerdos, aquellas emociones y sensaciones que me hacÃas sentir....Todos los visitantes que pasaban por tu lado, se maravillaban de esas piedras esculpidas, pero nadie observaba que tú eras el guardÃan estoico de todo cuanto a ellos les atraÃa.
En cambio yo, sin contar aún con mas de cinco años, me maravillaba de tu esbeltez.... tanto que casi me intimidabas, mi mirada se escapaba fugazmente, para observarte, te idolatraba, querÃa ser tú amigo..., pero la timÃdez se alojo en mi alma a una edad temprana, sólo querÃa estar cerca de ti cuando nadie pudiera verme.
Con el tiempo, fuà acercandome un poco más , necesitaba tocar esa curtida piel, y sentir la caricia de tu pelo verde, estar a tu lado, para darme cuenta de que aquellos monumentos, se habÃan levantado en tu honor, esa fuente de vestigios romanos, recogÃa las más puras aguas subterraneas para que tú la bebieses de esa forma tan sutil.
¿Puede un niño tener amores platónicos a esa edad?, no lo se..., pero la sensación era de cariño y al verte tan inhiesto, obsevaba tu virilidad por la que me sentÃa tan atraido. A veces pienso que nunca supe demostrarte mi cariño, y que tú por ser tan grande no necesitabas de mis cuidados, quizás pensé que por ser tan fuerte no tenÃas sentimientos... jejeje, cuado iba despedirme de ti antes del comienzo de la temporada de colegios siempre me regalabas nueces en la que ponÃas tu corazón, todo era generosidad en ti.
Nunca podré perdonarme el haberte dejado morir, fué una muerte lenta, yo sé que hubo sufrimiento, tus brazos pasarón a ser languidos, y tú piel oscureció hasta casi teñirse de negro -como soportando por adelantado el luto que nadie tendrÃa por ti-. No hice nada por impedirlo, no busque ayuda y por ello perdà aquello que para mi era la primera maravilla del mundo.
Jamás en la vida he vuelto a ver un arbol igual, una planta tan gigante y tan majestuosa, un Nogal centenario, que observa las vidas de los caminantes que pasaban por allÃ, para despues contarmelas como maravillosos cuentos.